Un poco de Historia... y un poco de todo
   
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  Karol
 

Cine


Karol

 

Título: Karol: El hombre que se convirtió en Papa.

Director: Giacomo Battiato.

Actores: Piotr Adamczyk, Toni Bertorelli, Simón Bobrowski, Raoul Boba…

Banda sonora: Ennio Morricone.

Año: 2005

Duración: 187 minutos.

 

Polonia. Años treinta del siglo XX. Karol Wojtyla tiene sueños, muchos sueños. Uno detrás de otro van haciéndose añicos. Primero, por la pérdida de su querida madre y de su hermano. A continuación, por el estallido de la guerra seguido del éxodo de quienes huían de la muerte. Y por último, por los primeros indicios de persecución de los judíos. Estos acontecimientos marcarán el inicio de la larga odisea de Karol, de obrero a poeta y profesor. Una odisea llena de encuentros que acabarán llevándole al sacerdocio y, al cabo del tiempo, en 1978, a convertirse en el hombre que todos conocemos ahora: un hombre que ha marcado una época y que ha hecho historia. Interesante la escena final del agente que juega con una bala entre los dedos y que podría enlazar con el atentado llevado a cabo por el turco Alí Agca contra Juan Pablo II. Con una extraordinaria banda sonora original del repetidamente laureado Ennio Morricone. 


Hasta ahí, la película.


Se cumplen ahora seis años de la muerte del Papa Juan Pablo II, Karol Wojtyla. Mañana, domingo, 1 de mayo, será beatificado en Roma. Ante ese acontecimiento, como ocurrió cuando falleció, se oyen opiniones de todo tipo. Bueno será ampliar datos sobre la importancia histórica de este papa venido de lejos, como se le denominó, venido de más allá del Telón de Acero.

Karol nació en Wadowice, cerca de la ciudad polaca de Cracovia; quedó huérfano de madre y padre a temprana edad. Conoció el mundo laboral de primera mano, ya que trabajó como obrero durante cuatro años. Sufrió en carne propia los dos grandes totalitarismos del siglo XX: durante la ocupación nazi, para evitar la deportación, trabajó en una cantera y más tarde en una fábrica de productos químicos. Perteneció al movimiento clandestino polaco y promovió el “Teatro Rapsódico”, como forma de combatir a los invasores y de reafirmar la identidad, cultura y valores patrios. Además, fue seminarista también en la clandestinidad (ver Cine->Sophie Scholl. Y también-> El noveno día)


Tras la retirada alemana de Polonia, llegó la ocupación soviética, con su consiguiente represión (ver cine->Katyn) e imposición de la dictadura del proletariado, estrechamente vigilada por la Unión Soviética. En ese ambiente de represión y control ideológico, ejerció como sacerdote, obispo y más tarde Arzobispo de Cracovia.

Como autoridad de la Iglesia polaca, apoyó al Sindicato Solidaridad, independiente y crítico con el régimen, e impulsó una transición pacífica a la democracia desde el comunismo, tanto en Polonia como en el resto de países tras el Telón de Acero.

Para Jaruzelski, militar y líder comunista polaco, <<el papel del papa en la transformación que se produjo en Polonia y, siguiendo los pasos de Polonia, en todo el bloque [comunista] fue enorme>>. Y por si quedan dudas sobre su importancia histórica decisiva, Gorbachov en 1992 afirmó: <<Todo lo que ha pasado en la Europa oriental durante estos últimos años hubiera sido imposible sin la presencia de este papa y sin el papel importante –incluido el papel político- que interpretó en el escenario mundial>>.


Protegió a judíos polacos, como en el caso de Anka Weber, e impulsó el diálogo entre católicos y judíos. En 1981, en Japón gritó: << ¡Nunca más Hiroshima! ¡Nunca más Oswieçim! [Auscwitz]>>; actuó como mediador en la crisis entre Argentina y Chile, evitando un probable conflicto armado; nunca rechazó entrevistarse con líderes mundiales de cualquier ideología si con ello podía evitar conflictos y sufrimientos a la población, como en el caso de los tan cacareados Pinochet y Videla, pero también hay que decirlo, del “indultado” por algunos, Fidel Castro, Clinton, Arafat o el ya mencionado Jaruzelski, que se refirió al papa diciendo <<es un hombre que sabe escuchar serenamente incluso cuando está en total desacuerdo con lo que oye>>. No sorprende que el régimen chino, también “indultado” por algunos, prefiriese no invitarle a su país.

También fue crítico con los nacionalismos –que enfrentan a los pueblos- y defendió la unidad e identidad de Europa con aquel <<¡Sé tú misma!>>.

En cualquier circunstancia y siempre que ha sido posible, hasta sus últimos momentos, ha alzado su voz en defensa de los más débiles y en contra de la <<cultura de la muerte>>.

Se podrá simpatizar más o menos con su figura y su papel histórico, pero cuando se habla de alguien se debe conocer y decir toda la verdad. De no ser así, es bueno recordar al gran estadista francés: <<Existe un arma peor que la calumnia y es la verdad>>. Muchos podemos decir, con Gorbachov, <<ha cambiado nuestra actitud ante problemas que tratábamos, [...] de manera simplista, tales como, [...] la religión>>, pero para eso, antes sería bueno leer algo sobre su vida, sus escritos y discursos. Como cuando llama a Dios <<Padre de la Gran Poesía>> o en carta a un amigo, le dice: <<el arte...es compañero de la religión y guía en el camino hacia Dios: tiene la dimensión de un arco iris romántico..., de la tierra y el corazón del hombre hacia el Infinito>>.

No sorprende, por tanto, que muchas ciudades y pueblos de España, con independencia de la orientación política de sus consistorios, hayan querido reconocer –con independencia de las creencias religiosas- el valor histórico y humano de Juan Pablo II poniendo su nombre a calles o plazas. ¿Por qué no?


 
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