Un poco de Historia... y un poco de todo
   
  Un poco de Historia ...y un poco de todo
  Un seminarista en las SS
 

¡¡Un buen regalo de Reyes!!



No es fácil sustraerse a la tendencia a dejarse llevar por el “consumo” de cultura dirigida desde Carrefour, El Corte Inglés y otras grandes superficies comerciales. Uno entra buscando turrón y sale con la última novela “seleccionada” y “recomendada” (¿por quién y con qué criterio?).

 Como alternativa, Un seminarista en las SS es buen regalo con el que disfrutar en estos tiempos navideños. Y, además, no es una novela, es un caso real, narrado por su protagonista alemán, Gereon Goldmann, recientemente fallecido. Y, como se dice en ocasiones, la realidad supera a la ficción y a cualquier película de temática bélica relacionada con la II Guerra Mundial.

 El título de por sí ya suscita la curiosidad. ¿Cómo es posible? ¿Un seminarista en las SS?


 
Comienza Gereon narrando su infancia en el norte de Alemania. Como hijo de veterinario, una de sus aficiones, al igual que el resto de sus hermanos, todos varones, consistía en recoger todo bicho viviente, así como minerales. También se divertían gastando frecuentes bromas a los granjeros y transeúntes.

 
Perteneciente a una familia de profundas convicciones católicas, ingresó, con sus hermanos, en el centro educativo católico Bund Neudeutschland, dirigido por los jesuitas. Y, a partir de ahí, comienzan las aventuras y los peligros: <<Con el paso del tiempo, y cuando Alemania cayó bajo el sombrío hechizo de Adolf Hitler, creció el antagonismo entre el grupo de jóvenes cristianos y el de jóvenes hitlerianos. Nos enzarzábamos en lo que, finalmente, resultaron ser batallas, auténticas peleas en las que corría la sangre y aparecían las navajas. (…) Considerábamos las detenciones y la cárcel como parte de la aventura (…) simplemente nos enfrentábamos a los nazis como a nuestros enemigos naturales (…)>> Llevados ante el juez <<declaramos firmemente que nosotros éramos los nuevos alemanes, no los nazis>>. Tras la celebración de la Fiesta de la Santísima Trinidad, por parte de los jóvenes católicos, a la salida la catedral de Colonia, <<Los muchachos de las Juventudes Hitlerianas y de las SS estaban convocados para entablar una pelea (…) Eran numerosos y corrió la sangre; hubo que llevar a su casa a más de uno>>.


 
Con esos antecedentes, es fácil adivinar qué concepto tenía Gereon de los nazis: << Me resultaba increíble que aquellos hombres pensaran, dijeran e hicieran tales cosas. Lo que más me sorprendió fue que los llamados líderes eran los más depravados de todos; el médico del campamento era el primero en dar información a los recién llegados sobre toda clase de vicios. Aquellos hombres no solo rechazaban el cristianismo y la Iglesia católica, sino que rechazaban también su propia humanidad>>. <<A pesar de mi naturaleza fundamentalmente pacífica, todavía estaba de acuerdo con los que opinaban que la muerte de Hitler era la única solución>>. Es palpable, por tanto, la  oposición frontal e insuperable entre cristianismo y nazismo, y entre los católicos alemanes y los nazis.

 
Volvemos a la pregunta del principio. ¿Cómo es posible que un joven con esas firmes convicciones cristianas y antinazis termine formando parte del cuerpo militar de élite de la Alemania nazi? Un seminarista en las SS narra su dura formación militar, la persecución que sufre por sus creencias y su participación en la guerra –siempre sin disparar ni herir a nadie- en distintos frentes, hasta llegar a Italia, la crueldad de los combates en Sicilia y su rendición, detención y traslado a un campo de prisioneros francés en el norte de África. En Argel será ordenado sacerdote por su arzobispo.  Sufrirá un intento de ahorcamiento, debido a su pertenencia a las SS. Sorprendentemente, el campo de prisioneros en el que será internado estará controlado por nazis y se enseñará, entre otros, como filósofo oficial del nazismo a Nietzsche: <<Todas las mañanas, después de hacer el recuento de los presos, el jefe del campo, un marino llamado “Donitz”, nos saludaba con un sonoro “¡Hail Hitler!”, a lo que teníamos que responder: “Saludamos a la patria y al Fürher. ¡Sieg heil!”, y gritábamos tres veces esa tontería>>. Sus enfrentamientos con el tal “Donitz” serán permanentes y muy peligrosos. La transformación, incluyendo el abandono del nazismo, que se irá operando en muchos prisioneros del campo por su actitud personal será radical. No obstante y a pesar de su actitud, será condenado a muerte por un tribunal militar francés…son demasiadas y demasiado intensas las experiencias vividas por Gereon Goldmann como para pretender ponerlas en este resumen.

 
En definitiva, la fecunda vida de Gereon Goldmann confirma que se puede ayudar a los demás, hacer el bien y combatir el mal, en este caso el nazismo, incluso en los peores ambientes, como las SS.

 
Un seminarista en las SS se podría leer en paralelo con El Esbirro. Las similitudes son asombrosas: dos sistemas totalitarios –uno nazi, el otro comunista-, dos cuerpos de combate de élite –las SS y la KGB- y dos hombres, que con su actitud personal y dejándose guiar por su conciencia entran en conflicto con el sistema e intentan evitar el mal y hacer el bien a los que les rodean. Los extremos se tocan: ambos sistemas totalitarios pretenderán eliminar al cristianismo y los cristianos por su actitud crítica frente a los abusos del Estado y por su defensa de la dignidad de la persona. En el caso alemán, el doble espía británico Philby terminará pasando a los servicios secretos soviéticos la lista de los líderes católicos que llevaron a cabo una feroz resistencia contra el nazismo en Alemania. ¿Qué harán, curiosamente, los comunistas soviéticos, con los enemigos de los nazis? Eliminarlos. <<Estos nombres, que podrían haber constituido la espina dorsal del liderazgo político de una posguerra alemana cristiana y conservadora, fueron eliminados sistemáticamente por los compañeros de Philby en la KGB>> (R. Bassett).


Un seminarista en las SS

Un relato autobiográfico

Gereon Goldmann

Ed. Palabra, 4ª ed. Madrid, 2007


 
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