Un poco de Historia... y un poco de todo
   
  Un poco de Historia ...y un poco de todo
  Mi vida, mi libertad
 
Mi vida, mi libertad

Ayaan Hirsi Ali

Ed. Galaxia Gutemberg. Círculo de Lectores

 

Escritora y política musulmana, Irsi Ali cuenta en esta obra sus primeros años en Somalia, la experiencia tan traumática que supuso, tanto para ella como para su hermana, la mutilación sexual que sufrieron y que fue pagada por su abuela, sus años pasados en Nairobi (Kenia) en un entorno cada vez más islamizado, su boda forzosa –obligada por su padre- con un familiar residente en Canadá, su huída a Alemania y refugio en Holanda. En este país es empujada a la lucha política desde donde irá mostrando una actitud cada vez más beligerante hacia aspectos del islam que, a su juicio, no son compatibles con los derechos humanos. Por ello será amenazada de muerte y, desde entonces vive bajo protección policial y en lugar secreto.

 

Recuerdo una tarde en que Haweya y yo éramos pequeñas y observábamos a la abuela frotando grasa de oveja sobre un rollo largo de soga tejida antes de sumergirla en el tinte vegetal que la endurecería y ennegrecería.

<<Una mujer sola es como un pedazo de grasa de oveja a pleno sol –nos dijo-. Acudirá cualquier cosa y comerá de esa grasa. Antes de que os deis cuenta, las hormigas y los insectos la habrán invadido hasta que apenas quede una mancha de grasa.>> Mi abuela apuntó a un pedazo de grasa que se fundía al sol, detrás de la sombra del talal. Estaba lleno de hormigas y mosquitos. Durante años, esta imagen protagonizó mis pesadillas. P. 24

 

Al final pasé a encarnar la situación en la que Holanda empezaba a sumergirse y que tanto la aturdía. Este pacífico país, que pensaba haber alcanzado la cumbre de la civilización y que ya no tenía de qué preocuparse salvo de que algún día se rompieran los diques, despertaba a la pesadilla de la existencia de ciudadanos que rechazaban valores fundamentales como la libertad de expresión, a la realidad de los atentados con aviones, asesinatos de políticos y amenazas de muerte. La noticia de que una mujer joven estuviera amenazada de muerte por el mero hecho de decir la verdad en televisión parecía constituir un símbolo importante para muchos.

Se recogieron firmas a favor de mi derecho a expresarme libremente. Me enviaron flores. Mis opiniones de convirtieron en tema de debate. Algunos decían que todas las amenazas contra mi persona no eran sino mentiras y supercherías (…) p. 409-410

 
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