Un poco de Historia... y un poco de todo
   
  Un poco de Historia ...y un poco de todo
  Barioná, el hijo del Trueno
 


Stalag 12D.
Una noche ganada a los nazis

 (Barioná, el hijo del Trueno)

Probablemente, es de todos conocido que Jean-Paul Sartre es el padre del existencialismo, que militó en un ferviente ateísmo y que fue uno de los inspiradores intelectuales de Mayo del 68. Menos conocido será, con seguridad, que Sartre se incorporó al ejército francés en 1939 para luchar contra Alemania. Para entonces ya había publicado su famosa novela La náusea. Al año siguiente, en junio de 1940, tras la derrota del ejército francés, Sartre es hecho prisionero de guerra y recluido en el campo de concentración – el Stalag 12D- de Tréveris, en Alemania. De éste campo logrará escapar en abril de 1941.

 

Sin embargo, lo que ha permanecido oculto y silenciado durante décadas –y con voluntad de que nunca se tuviese conocimiento de ello- es que el ateo y anticristiano Sartre escribió en aquel invierno de 1940 una obra de teatro, la primera, sobre la Navidad para ser representada por los prisioneros de guerra en aquel campo de concentración durante aquella noche de Nochebuena. Su título Barioná, el hijo del Trueno.

 

A José Ángel Agejas le ha llevado tiempo y no pocos esfuerzos localizar el texto de aquella obra. Así lo cuenta él:

 

(…) Sin embargo, navegando por la famosa red de redes, encontré no sólo algunas alusiones a esa misteriosa pieza, sino incluso convocatorias para acudir a su representación en alguna universidad de los Estados Unidos y en algún que otro país del norte de Europa. Luego sí que existía. La curiosidad me picaba ya de manera tal que decidí que no me bastaba con saber que existía (…) sino que tenía que encontrarla y publicarla en España. ¿Por qué extraña razón una obra de teatro de uno de los más citados, traídos y llevados autores de la segunda mitad del siglo XX, no había sido traducida al español? ¿Por qué no aparecía en la mayoría de las recopilaciones de sus obras completas, o de su teatro completo?

 

Buena pregunta: ¿por qué se ha silenciado y ocultado en España una obra de teatro de uno de los más reputados filósofos del siglo XX europeo?

 

Durante su estancia en el Stalag 12D, Sartre vivió en el barracón de los artistas y allí, en medio de un inmenso aburrimiento, se dedicó a leer, escribir e impartir algunos cursos sobre filosofía a otros prisioneros. Entre los prisioneros conoció a un grupo de sacerdotes franceses con los que mantendrá una relación especial hasta que con ayuda de algunos de ellos logre escapar del campo.

 

A lo largo de noviembre de 1940, el padre dominico Boisselot –también prisionero del campo- ha intentado por todos los medios obtener de las autoridades alemanas del campo el permiso para celebrar la Misa del Gallo. No sólo logra ese permiso sino que también consigue que la noche del 24 de diciembre no haya toque de queda en ese campo que concentra a entre quince y veinte mil soldados, franceses en su mayoría, y además logra que previamente a la Misa se pueda celebrar un concierto.

 

Mientras los sacerdotes prisioneros conversan alborozados sobre cómo organizar tal evento, Sartre se interesa y les hace varias preguntas. Ellos no es que le hagan mucho caso, pues creen que simplemente lo hace por cortesía, hasta que el filósofo se ofrece para los ensayos de la coral. Sartre tenía buena voz y sabía música. Así queda la situación hasta que una semana más tarde, Sartre reconoce que ha estado dando vueltas a lo de la celebración, que le parece bien la Misa del Gallo y los cantos, pero que seguramente para aquellos <<parroquianos>> iba a resultar una celebración pobre y escasa. Argumenta que la Iglesia admite una Cena de Nochebuena, que nunca ha tenido miedo de mezclar lo sagrado y lo profano, por lo que tiene que haber alguna manera de marcar la fiesta también humanamente sin quitarle su sentido comunitario. << ¿Por qué no resucitamos –propone él- la tradición de los Misterios que antes se celebraban y en los que todos pueden participar de alguna manera?>>. Por tanto, la propuesta de representar una obra de teatro fue del propio Sartre y no de los sacerdotes. <<No fue un encargo, fue una iniciativa suya, personal, lo que hace más peculiar todavía la obra>>, afirma José Ángel Agejas.

 

Hay muchos interrogantes que surgen y a los que da respuesta la edición Barioná, el hijo del Trueno, de José Ángel Agejas: Sartre dispone de pocas semanas para escribir una obra de teatro que será representada por prisioneros ante miles de compañeros, hay que vencer la desconfianza de las autoridades nazis para representar una obra que puede servir para establecer un paralelismo por una parte entre la opresión del Imperio Romano sobre el pueblo judío y la lucha de éste por la libertad y, por otra, la insufrible dominación nazi…

 

En apenas seis semanas, Sartre escribe la obra, ensaya, dirige a los actores, supervisa la fabricación del vestuario y los decorados. Sartre, el escritor partidario del individualismo más radical, se transforma en aquellas semanas y adopta una actitud abierta hacia los demás.

 

Agejas resume el argumento de la obra: << (…) plantea la lucha de un zelote judío, Barioná, que se resiste a la ocupación y explotación que los romanos invasores hacen de su pueblo. Es fácil ver los paralelismos entre los romanos y los nazis, los <<rebeldes>> judíos y los prisioneros… Además encontramos algunas críticas claras contra el capitalismo (los romanos se llevan a la juventud como mano de obra barata para sus factorías en la capital de la región) y la industrialización, contra el mundo moderno en general y contra la mentalidad racionalista en particular (…)>>. Pero Barioná es mucho más que una reivindicación social y política y penetra en lo más recóndito del corazón del hombre, Barioná, buscando responder a los deseos de felicidad que cada uno de nosotros llevamos dentro.

 

El mismo Sartre se implicó hasta tal punto en la obra que participó cantando en el coro e interpretando el papel del rey Baltasar ya que Baltasar <<es quien alienta la esperanza y hace que Barioná abandone la desesperanza (…)>>

 

En estos tiempos en los que aflora un fundamentalismo laicista que pretende borrar mediante decreto-ley todo rastro de cultura y tradiciones populares navideñas, -incluso contra la opinión mayoritaria de la población-, en estos tiempos en los que algunos quieren sustituir la cultura propia de Europa impregnada de cristianismo (villancicos, Navidad, Semana Santa…) y valores cristianos (paz, amor, solidaridad, austeridad, sencillez, defensa del más débil...) por formas importadas o inventadas (Halloween, fiestas del invierno, fiestas de la primavera…)  bueno sería recordar lo que dijo Sartre a propósito de Barioná:

 

<<La Navidad me pareció el tema capaz de conseguir la unión más amplia entre cristianos y no creyentes>>.


Pero, para comprenderlo mejor, habrá que meterse en aquellas navidades de 1940 en el Stalag 12D donde Barioná, el hijo del Trueno, fue un motivo de unión, alegría y esperanza para miles de prisioneros. Entonces, como ahora, la Navidad puede ser un motivo de alegría y esperanza.

 

La edición Barioná, el hijo del Trueno, consta fundamentalmente de dos partes: una amplia y muy interesante introducción de José Ángel Agejas sobre Sartre y la importancia de de Barioná, <<una obra esperanzada y esperanzadora>>, y la obra de teatro en sí misma, que parece estar esperando a que alguien se anime a llevarla a escena.

 


Barioná, el hijo del Trueno

Ed. Vozdepapel

Madrid, 2004

ISBN: 84-9340023-4-6

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